La respuesta corta: entre una semana y un mes de trabajo, según el tipo de sitio. La respuesta útil es otra, y es la que casi nadie te dice antes de firmar: el plazo no lo decide quien programa. Lo decide quién entrega el contenido, y ese casi siempre eres tú.
Abajo están los plazos reales por tipo de sitio, qué significa exactamente «días hábiles» —que no es lo mismo que días—, qué es lo que de verdad atrasa un proyecto, y qué puedes tener listo de antemano para que el tuyo no sea uno de los atrasados.
Los plazos, por tipo de sitio
| Tipo de sitio | Plazo típico en el mercado | Qué se está haciendo |
|---|---|---|
| Plantilla prehecha | 1 – 3 días | Rellenar un diseño que ya existe |
| Landing page | 1 – 2 semanas | Una página, un solo objetivo |
| Página corporativa | 3 – 6 semanas | Varias páginas, blog, trabajo de posicionamiento |
| Tienda online | 4 – 12 semanas | Catálogo, carrito y cobro con tarjeta |
| Plataforma a medida | 3 meses o más | Reservas, sistemas internos, cosas que no existían |
Son plazos de trabajo, no de espera. Es decir: cuentan desde que quien construye tiene todo lo que necesita para empezar. Ese matiz parece pequeño y es la causa de la mitad de los proyectos que terminan tarde.
Qué significa «días hábiles» (y por qué te conviene traducirlo)
Un día hábil es un día laborable: de lunes a viernes, sin sábados, domingos ni feriados. Casi todo el mercado cotiza así, porque es lo único que la agencia controla.
La regla para pasarlo a calendario es simple: divide el número de días hábiles entre cinco y te salen las semanas. Cinco días hábiles son una semana de trabajo. Diez son dos. Veinte son cuatro, o sea prácticamente un mes en el calendario de la pared.
Falta sumarle los feriados. República Dominicana tiene alrededor de doce feriados nacionales al año, varios de ellos movibles al lunes más cercano, más el Viernes Santo. Un proyecto de veinte días hábiles que arranca la semana antes de Semana Santa no termina en cuatro semanas: termina en cinco. Si tu lanzamiento depende de una fecha concreta —una temporada, una feria, una campaña—, esto no es un detalle.
Por eso vale la pena pedir las dos cosas: el número de días hábiles y la fecha de entrega en el calendario. Si quien te cotiza no puede darte la segunda, es que tampoco tiene clara la primera.
Cómo se reparte el tiempo por dentro
En cualquier proyecto serio, grande o pequeño, el tiempo se reparte más o menos en estas cinco etapas. Cambian de tamaño, no de orden.
- Arranque. Se cierra qué páginas hay, qué dice cada una y qué tiene que conseguir el sitio. Aquí es donde se decide si el resto va rápido o va a tropiezos.
- Estructura y diseño. Cómo se ve y en qué orden aparece la información. Es la etapa donde tú más participas y donde más se atasca todo si nadie decide.
- Construcción. Se programa. Es la parte que la gente cree que es todo el proyecto, y suele ser menos de la mitad.
- Revisión. Lo ves terminado y anotas los cambios. Una ronda de cambios entra en el plazo; la quinta ronda, no.
- Publicación. Dominio apuntado, analítica conectada, el sitio en línea y avisado a Google.
Lo que se recorta cuando hay prisa suele ser la etapa 1, que es justo la que no se debe recortar. Un proyecto que empieza a programarse sin saber qué va a decir la página se reprograma entero.
Lo que de verdad alarga un proyecto
1. El contenido. Siempre el contenido.
Textos, fotos, el logo en buena calidad, la lista de servicios con lo que cuesta cada uno. En la reunión todo el mundo dice «eso lo tenemos». Dos semanas después resulta que las fotos son capturas de pantalla de Instagram a 600 píxeles y que nadie ha escrito nunca en qué se diferencia la empresa de las otras cuatro del mismo sector.
Nuestros plazos se cuentan desde que recibimos tus textos e imágenes. Si el contenido llega tarde, el plazo se corre, y lo decimos desde el primer día para que no sea una sorpresa al final. No es una cláusula para cubrirnos: es que literalmente no se puede maquetar una página que todavía no tiene texto.
Junta esto antes de firmar y te ahorras semanas:
- Un párrafo por servicio o producto, escrito como se lo explicarías a un cliente por teléfono.
- El logo en el archivo original, no una foto del logo.
- Entre diez y veinte fotos buenas. Del celular está bien, si están bien iluminadas.
- Los precios, si los vas a publicar. Decidir esto tarda más de lo que crees.
- El teléfono, la dirección y el horario exactos, tal como quieres que aparezcan.
2. Las decisiones repartidas entre varias personas
Un proyecto que aprueban tres socios avanza a la velocidad del más lento. Cada ronda de comentarios contradictorios cuesta días que no estaban en la cotización de nadie. La solución no es técnica: nombra a una persona que decide y que los demás le den su opinión a ella, no a la agencia.
3. Los trámites que no dependen ni de ti ni de la agencia
El dominio, si ya lo tienes, hay que saber a nombre de quién está y quién tiene la clave. Si es un rediseño, hacen falta los accesos del sitio anterior. Y si vas a cobrar con tarjeta, la cuenta de la pasarela de pago —la empresa que procesa el cobro y le pasa el dinero a tu banco— la aprueba la procesadora, con papeles de tu empresa, y ese trámite no lo acelera nadie desde el lado técnico.
Nosotros integramos CardNet, que es la procesadora dominicana con la que trabajamos en la tienda de AlegraFest. Si usas otra o prefieres una alternativa, se evalúa antes de cotizar. En cualquier caso la cuenta se abre a tu nombre, así que el trámite lo llevas tú y conviene empezarlo el mismo día que arranca el proyecto, no la semana antes de lanzar. Una tienda terminada esperando una aprobación bancaria es la forma más tonta de perder quince días.
4. El catálogo, si vendes
Cada producto necesita nombre, descripción, precio, variantes, existencias y al menos una foto decente. Cuarenta productos son un rato. Cuatrocientos son un proyecto aparte, con su propio calendario, y hay que decirlo en voz alta antes de poner una fecha de lanzamiento.
5. Los añadidos a mitad de camino
«Ya que estamos, ¿podemos meter también…?». Cada añadido tiene un precio en días, aunque no tenga precio en dinero. En un sitio corporativo, por ejemplo, cada página adicional se cotiza aparte y suele añadir uno o dos días al plazo. No es que no se pueda: es que hay que recalcular la fecha en vez de fingir que sigue en pie.
Lo que no alarga tanto como crees
Que se vea bien en el celular. No es una fase al final del proyecto. Se diseña para el celular desde el primer boceto, porque la mayoría de tu tráfico va a llegar de ahí. Si alguien te cobra la versión móvil como un extra con su propio plazo, está construyendo al revés.
El posicionamiento técnico. Los metadatos por página, el sitemap y los datos estructurados que Google necesita se hacen mientras se construye, no después. Lo que sí toma meses es que Google te posicione, pero eso ya no es tiempo de desarrollo.
Apuntar el dominio. Cambiar a dónde apunta un dominio toma minutos. Lo que puede tardar es la propagación: el rato que tardan los proveedores de internet del mundo en enterarse del cambio, que va de unos minutos a unas horas. Se hace el día del lanzamiento y rara vez es un problema, pero no lo dejes para la mañana del evento.
Cinco preguntas para saber si un plazo es creíble
- ¿Desde cuándo cuenta? «Desde que firmas» y «desde que entregas el contenido» son dos fechas distintas, y la diferencia entre ellas la pones tú.
- ¿Son días hábiles o de calendario, y en qué fecha caen? Pide la fecha, no solo el número.
- ¿Qué pasa si yo me atraso con el contenido? La respuesta honesta es «el plazo se corre». Cualquier otra cosa es un plazo que no se piensa cumplir.
- ¿Cuántas rondas de cambios entran en ese plazo? Si no hay número, hay discusión asegurada.
- ¿Está por escrito, con precio y fecha? De palabra no es un plazo, es una intención.
Desconfía por igual de los dos extremos. Un «en dos días te lo tengo» normalmente significa una plantilla rellenada a la carrera. Un «unos tres meses, más o menos» significa que nadie ha contado el trabajo todavía.
Nuestros plazos
Para no quedarnos en generalidades, estos son los nuestros, los mismos que están publicados en el sitio:
| Paquete | Plazo | En calendario | Precio |
|---|---|---|---|
| Landing Page | 5 días hábiles | ≈ 1 semana | RD$35,000 |
| Página Corporativa | 12 días hábiles | ≈ 3 semanas | RD$85,000 |
| Tienda Online | 20 días hábiles | ≈ 4 semanas | RD$165,000 |
Se cuentan desde que tenemos tus textos e imágenes, y el precio y el plazo quedan cerrados por escrito antes de que empieces a pagar nada. Si necesitas varias landings para campañas distintas, cada una adicional sobre el mismo diseño base cuesta RD$15,000 y sale más rápido que la primera, porque lo único que cambia son los textos y las imágenes.
Puedes ver qué incluye cada paquete, un proyecto ya entregado con sus números, o la otra mitad de esta pregunta: cuánto cuesta una página web en República Dominicana.