La cocina que instalaste el mes pasado, la remodelación del local, el montaje de aquella boda: las fotos están en tu celular o en un grupo de WhatsApp. Cuando un cliente nuevo te pregunta qué has hecho, le reenvías un montón de fotos sueltas, sin fecha ni contexto. Y quien busca en Google un trabajo como los tuyos no encuentra ninguno, porque para internet no existen.
Aquí está por qué las fotos en el celular no venden solas, qué documentar de cada trabajo, cómo organizarlo para que un desconocido lo pueda comprobar, qué hacer con el permiso del cliente y la rutina de diez minutos que lo sostiene.
Por qué las fotos en el celular no venden solas
Tu trabajo entregado es tu mejor argumento de venta, pero tal como está ahora tiene cuatro problemas:
- Nadie lo encuentra. Google no ve tu galería ni tus chats. Quien busca «cocina modular en Santo Domingo» encuentra a quien lo publicó en su web.
- Nadie lo puede comprobar. Una foto suelta no dice cuándo se hizo, dónde, cuánto tardó ni qué problema resolviste. Para un desconocido, podría ser de cualquiera.
- Se pierde. Un cambio de teléfono o un grupo borrado y desaparecen años de trabajo.
- Te cuesta tiempo cada vez. Buscar las fotos, elegirlas y mandarlas a cada cliente que pregunta.
Qué documentar de cada trabajo
No hacen falta fotos de revista. Hace falta que cada trabajo cuente una historia completa que alguien que no te conoce pueda seguir:
- El antes. Una o dos fotos del estado inicial. Es lo que hace visible lo que cambiaste.
- El proceso. Dos o tres fotos durante el trabajo. Demuestran que lo hiciste tú.
- La entrega. Las mejores fotos, con luz de día, algunas horizontales y otras verticales.
- La ficha. Unos pocos datos concretos, siempre los mismos.
Un ejemplo de ficha para un trabajo de cocina (los datos son ilustrativos):
| Dato | Ejemplo |
|---|---|
| Qué se hizo | Cocina en L con isla |
| Zona | Piantini, Santo Domingo |
| Cuándo | Agosto de 2026 |
| Cuánto tardó | 3 semanas |
| Materiales | MDF lacado, tope de cuarzo |
| El reto | Una columna en medio del espacio |
| Cómo se resolvió | La isla se diseñó alrededor de la columna |
La zona va por sector o ciudad, nunca con la dirección. Y las dos últimas filas son las que más venden: el cliente que tiene un problema parecido se reconoce en ellas.
Una página por trabajo, no una galería sin contexto
La tentación es subir todas las fotos a una galería grande. Funciona mejor al revés: cada trabajo con su propia página, con su propia dirección, como tunegocio.com/trabajos/cocina-en-l-piantini.
- Google puede mostrarla. Una página con texto, ficha y fotos puede aparecer cuando alguien busca ese tipo de trabajo en esa zona. Una galería de cien fotos sin texto le dice muy poco.
- Puedes mandar el enlace exacto. Si te piden algo parecido a la cocina de Piantini, envías esa página, no veinte fotos.
- El cliente ve la historia entera. El antes, el proceso, la entrega y la ficha, en orden.
La página general de trabajos queda como índice: una foto y una línea por trabajo, con el enlace a cada uno. Si haces varios tipos de trabajo, agrúpalos por tipo.
Dos detalles que ayudan a que las fotos también se encuentren en Google Imágenes, según la guía de Google sobre imágenes:
- Nombra los archivos con lo que muestran:
cocina-en-l-isla-cuarzo.jpg, noIMG_4532.jpg. - Escribe un texto alternativo que describa la foto, para quien no puede verla y para el buscador.
Y antes de subirlas, redúcelas de peso: una foto recién salida del teléfono puede pesar varios megas, y diez así hacen que la página tarde una eternidad en abrir con datos móviles. Lo explicamos en fotos pesadas, web lenta.
El permiso del cliente
Antes de publicar el trabajo de alguien, pídele permiso. El mejor momento es la entrega, cuando el cliente está contento, y la mejor forma es por escrito, aunque sea por WhatsApp, para que quede constancia. Algo así:
Me alegra que te haya gustado. ¿Me das permiso para publicar unas fotos del trabajo en mi web, sin tu nombre ni tu dirección?
Si dice que sí, publica sin datos personales, salvo que él quiera aparecer. Si dice que no, respétalo y tienes tres alternativas:
- Publicar solo detalles: acabados, materiales, primeros planos donde no se reconozca el lugar.
- Describirlo sin fotos: la ficha y el reto resuelto también convencen.
- Guardarlo para enseñarlo en persona, en una reunión, sin publicarlo.
Aunque te den permiso, revisa cada foto antes de subirla: caras, placas de carros, números de casa o documentos a la vista no deberían salir sin que la persona lo sepa.
La rutina de diez minutos
Documentar se vuelve una tarea pesada si se deja para después. Hecho en el momento, son diez minutos:
- El día que empiezas un trabajo, crea una carpeta o un chat contigo mismo con su nombre y haz las fotos del antes.
- Durante el trabajo, dos o tres fotos del proceso en esa misma carpeta.
- El día de la entrega, las fotos finales, el permiso del cliente y la ficha rellena en una nota del celular. Ahí están los diez minutos.
- Una vez al mes, publica en la web los trabajos terminados de ese mes.
Con esa rutina, en un año tienes una página por trabajo sin haber dedicado nunca una tarde entera a «actualizar el portafolio».
Lo que puedes hacer esta semana
- Elige tus cinco mejores trabajos del año y busca sus fotos del antes, el proceso y la entrega.
- Pide permiso a esos cinco clientes con el mensaje de arriba.
- Escribe la ficha de cada uno, con el reto y cómo lo resolviste.
- Súbelos ya a tu Perfil de Empresa en Google mientras preparas la web: ahí también se ven, como explicamos en cómo aparecer en Google Maps.
- Empieza la rutina con el próximo trabajo que arranques.
Si tu web todavía no tiene una sección de trabajos, cuéntanos cuántos tienes documentados y te decimos cómo encajarla en tu página corporativa. Así está montado nuestro propio caso de AlegraFest: una página con el proyecto completo, que se puede enlazar y comprobar.