Una paciente ve tu anuncio de blanqueamiento en Instagram un martes a las nueve de la noche. Le gusta el resultado, toca el botón y llega a la portada de tu web, que tarda en abrir y no dice nada del blanqueamiento. Busca tu consultorio en Google: la ficha tiene tres reseñas, la última de hace dos años, y no aparece el horario. Te escribe por WhatsApp y nadie contesta hasta el día siguiente. Para entonces ya pidió cita en otro lado.
El anuncio hizo su trabajo: te trajo a alguien con interés real. Lo que falló vino después. El anuncio trae al paciente, pero la cita la decide lo que encuentra después de tocarlo: tu web, tu WhatsApp y tu ficha de Google. Si eso falla, pagas el anuncio y pierdes al paciente.
Lo que un paciente revisa antes de pedir cita
Nadie le confía su boca, su piel o su espalda a alguien que acaba de ver en un anuncio de diez segundos. Antes de escribir, la persona comprueba. Casi siempre busca cuatro cosas:
- Reseñas. rater8, una empresa de reputación para médicos, encuestó a más de mil pacientes de Estados Unidos: el 84 % revisa las reseñas en internet antes de elegir un médico nuevo (Medical Economics, 18 feb 2025). En la edición de 2026, tres de cada cuatro dijeron que no pedirían cita con un médico de menos de 4 estrellas (Medical Economics, 13 ago 2026). Son datos de Estados Unidos, pero el gesto es fácil de reconocer aquí: el paciente busca tu nombre y mira las estrellas.
- Quién lo va a atender. El nombre del doctor, su especialidad, dónde se formó y una foto real. Un consultorio sin caras deja la pregunta sin responder.
- Dónde queda. La dirección, cómo llegar y si hay dónde parquear.
- Cómo pedir la cita. Un botón claro, un horario visible y la confianza de que alguien va a responder.
Si alguna de las cuatro falta, o aparece a medias, gana la duda. Y la duda casi nunca escribe para preguntar: se va con el siguiente anuncio.
Los cuatro fallos que más pacientes cuestan
1. La web no existe o no abre en el celular
Hay consultorios que pagan anuncios y en la biografía de Instagram solo tienen un número. Quien quiere comprobar antes de escribir busca tu nombre en Google y no encuentra nada tuyo, o encuentra una web vieja con otro teléfono.
El otro caso es la web que existe pero tarda. El anuncio se ve en el celular, así que tu web se abre en el celular, muchas veces con datos móviles. Google analizó millones de cargas de página y encontró que, cuando una web cumple sus mínimos recomendados de velocidad y estabilidad, la gente tiene un 24 % menos de probabilidad de irse antes de ver algo en pantalla (blog de Chromium, 21 may 2020). La causa más común de una web lenta son las fotos pesadas, y cómo aligerarlas está en tus fotos de 8 MB.
2. El anuncio manda a la portada
El anuncio habla de implantes y el enlace lleva a la portada: un carrusel con todos los servicios, la historia del consultorio y un formulario general. El paciente tiene que buscar otra vez lo que acaba de ver, y muchos no lo hacen.
Cada anuncio debería llevar a una página que hable de lo mismo que el anuncio: el tratamiento, quién lo hace, qué incluye y cómo pedir cita. Cuándo conviene una página propia y cuándo basta con la del servicio lo explicamos en una landing por campaña o una sola web.
3. El WhatsApp no contesta
Es el fallo más caro, porque llega al final, cuando la persona ya decidió escribirte. Un mensaje de las ocho de la noche que se responde a las once de la mañana siguiente compite con otros consultorios que contestaron antes.
Lo mínimo: el horario puesto en el perfil de WhatsApp Business, un mensaje de ausencia que diga cuándo vas a responder y una persona con la tarea clara de contestar. Por qué los primeros minutos pesan tanto está en la ventana de los cinco minutos.
4. La ficha de Google está a medias
La ficha es lo que aparece cuando alguien busca tu nombre o «dermatólogo cerca de mí». Sin horario, con fotos viejas, con reseñas sin responder o con la categoría equivocada, le dice al paciente que nadie la cuida. Google lo dice en su propia ayuda: los negocios con información completa y correcta tienen más probabilidad de aparecer en los resultados locales, y responder a las reseñas muestra que valoras lo que te dicen (ayuda de Perfil de Empresa en Google). Cómo completarla paso a paso está en cómo aparecer en Google Maps.
La privacidad también es una señal de confianza
Un paciente que siente que tu web le pide demasiado se va, aunque no sepa explicar por qué. En salud eso pesa más, y se resuelve con dos reglas.
- No pidas datos médicos en el formulario. Nada de síntomas, historial, medicamentos ni fotos. La Ley 172-13 trata la información de salud como un dato especialmente protegido (art. 6) y dice que nadie puede ser obligado a darlo (art. 75) (texto de la ley). Lo clínico se habla en la consulta, no en un correo que lee la recepción. Pide el nombre, cómo contactar a la persona y qué tratamiento le interesa, y añade una línea que diga «no incluyas información médica». Lo contamos con más detalle en WhatsApp o formulario.
- Mide solo con permiso. Si usas el píxel de Meta (el código que le cuenta a Meta qué hace en tu web quien llegó de un anuncio) o Google Analytics para saber qué anuncio te trae pacientes, que no carguen hasta que la persona acepte en el aviso de cookies. No es un detalle técnico: en 2023, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos multó a GoodRx con 1.5 millones de dólares por compartir con Facebook y Google datos de salud de sus usuarios para hacer publicidad (FTC, 1 feb 2023).
Hecho así, el paciente ve una web que lo cuida antes de conocerlo, y eso también cuenta cuando decide dónde pedir la cita.
Revisa tu caso hoy, en diez minutos
Hazlo desde tu celular, como lo haría un paciente:
- Toca tu propio anuncio. ¿Llegas a una página que habla de lo mismo que el anuncio, o a la portada?
- Cuenta los segundos hasta que la página se ve completa, con datos móviles y no con el wifi del consultorio.
- Busca en Google el nombre de tu consultorio. ¿Sale tu ficha con horario, fotos recientes y reseñas respondidas?
- Busca quién atiende. ¿Están el nombre y la foto del doctor en la web?
- Escríbele a tu WhatsApp desde otro número a las siete de la noche y mira cuánto tardan en contestar y qué responden.
- Abre tu formulario. Si pide algo médico, quítalo hoy.
Si fallas en dos o más, el problema no está en el anuncio. Subir el presupuesto solo traería más pacientes al mismo sitio donde se están perdiendo.
Si quieres empezar por la web, prueba la revisión automática de nuestra portada. Es gratis: en unos segundos leemos hasta cuatro páginas de tu sitio desde fuera y te mostramos qué encontramos en seguridad, velocidad, títulos y forma de contacto.