Tienes dos ofertas corriendo a la vez: la promoción de cocinas de este mes y la instalación gratis de los baños. Pagas un anuncio para cada una, y los dos mandan a la misma dirección: la portada de tu web. Quien tocó el anuncio de cocinas llega y ve un carrusel con tus servicios, tu historia y un formulario general. La oferta por la que hizo clic no aparece por ningún lado.
Aquí está por qué ese clic se pierde, cuándo conviene una página propia para cada campaña y cuándo es un gasto que te puedes ahorrar, qué debe llevar como mínimo y qué hacer con ella cuando la campaña termina.
El error de mandar el anuncio a la portada
La portada está hecha para quien no sabe nada de ti: explica quién eres, qué haces y adónde ir después. Es una recepción. Quien viene de un anuncio ya sabe qué quiere, porque el anuncio se lo dijo. Si lo mandas a la recepción, le pides que busque otra vez lo que acaba de ver.
Pasan tres cosas:
- No encuentra la oferta. El anuncio dice «cocinas con un 15 % menos este mes» y la portada no lo menciona. Para el visitante, eso parece un error o un engaño.
- Tiene demasiadas salidas. Menú, servicios, blog, redes. Cada enlace es una forma de irse sin escribirte.
- No sabes qué funcionó. Si los dos anuncios llegan a la misma página y te escriben por el mismo WhatsApp, no sabes cuál trajo la consulta. Lo explicamos en de dónde vienen tus clientes.
Google lo dice en su propia ayuda: la experiencia de la página de destino es una de las tres piezas con las que evalúa un anuncio, y una de las señales es si la página cumple lo que el anuncio prometió. Su ejemplo: quien busca camisas de franela y toca un anuncio de camisas de franela debería llegar a una página con camisas de franela (ayuda de Google Ads sobre la calidad del anuncio).
Una dirección por campaña
La regla que defendemos es simple: cada campaña necesita su propia dirección, con su propia oferta. No tiene que ser una web nueva. Puede ser una página dentro de tu web, como tunegocio.com/promo-cocinas, que solo hable de esa oferta.
Eso no significa que siempre haga falta diseñar algo desde cero. Hay tres casos:
| Tu situación | Qué hacer |
|---|---|
| Tu web ya tiene una página dedicada a ese producto y la oferta cabe en ella | Manda el anuncio a esa página, no a la portada, y pon la oferta arriba del todo |
| La oferta tiene precio, plazo o condiciones propias | Página propia para la campaña |
| Corres dos o más campañas a la vez, o el anuncio va a un público distinto al de tu web | Página propia para cada una |
Cuándo la página separada es un gasto innecesario
No siempre compensa. Te la puedes ahorrar si:
- El anuncio es de marca y no de oferta. Si solo quieres que la gente te conozca, sin una promoción concreta, tu portada o tu Instagram pueden bastar.
- El anuncio manda directo a WhatsApp y la conversación es la venta. Ahí no hay página que visitar. Lo importante entonces es que quien conteste sepa de qué anuncio viene la persona.
- El gasto es muy pequeño o la campaña dura pocos días. Si la promoción es de un fin de semana y el presupuesto es mínimo, una página dedicada a ese producto con la oferta añadida arriba es suficiente.
- Ya tienes la página del producto bien hecha. Si ya existe, con fotos, precio o rango y un botón claro, añadir la oferta puede ser todo lo que falta.
La pregunta útil es: cuando alguien toque este anuncio, ¿va a encontrar en tres segundos lo mismo que le prometí? Si la respuesta es no, hace falta una página propia.
Qué debe llevar como mínimo
Una página de campaña no necesita ser larga. Necesita tres cosas, en este orden:
- La oferta, igual que en el anuncio. El mismo titular, la misma foto o una muy parecida, el mismo precio o descuento y la fecha en que termina. Quien llega tiene que reconocer al instante que está en el sitio correcto.
- La prueba. Por qué creerte: fotos de trabajos reales con su ficha (cómo documentarlos está en trabajo entregado que no existe en internet), lo que incluye la oferta y lo que no, y las preguntas que te hacen siempre, ya respondidas.
- La forma más corta de contactarte. Un botón de WhatsApp que abra el chat con un mensaje ya escrito que diga de qué campaña viene la persona, por ejemplo: «Hola, vi la promoción de cocinas y quiero cotizar». Si usas formulario, pide solo lo que necesitas para responder.
Y quítale todo lo que distrae: el menú completo, los enlaces al blog, los botones de redes en la parte de arriba. Una página de campaña tiene una sola salida, que es escribirte.
Un detalle que se olvida mucho: comprueba que los enlaces funcionan antes de pagar el primer peso. Botones de WhatsApp con un número mal escrito, carpetas compartidas que piden permiso o formularios que no envían son más comunes de lo que parece, y cada clic pagado que cae ahí es dinero perdido.
Qué hacer cuando la campaña termina
La campaña acaba, pero la dirección sigue viva: está en anuncios guardados, en capturas, en chats reenviados y a veces en Google. Hay tres opciones, de mejor a peor:
- Reutilizarla. Si la oferta se repite cada año, cambia las fechas y el contenido y vuelve a usar la misma página. Conserva lo que ya aprendiste de ella.
- Redirigirla a la página permanente de ese producto, para que quien llegue tarde encuentre algo útil en vez de un error.
- Dejar un aviso de que la promoción terminó, con un enlace a lo que sí está disponible. Nunca la dejes con una oferta vencida como si siguiera en pie.
Lo que no conviene es borrarla sin más. Una página que daba resultado y de pronto da error deja a quien llega con la sensación de que el negocio cerró.
Lo que puedes hacer esta semana
- Abre tus anuncios activos y toca el enlace de cada uno desde el celular, como lo haría un cliente.
- Pregúntate si en tres segundos ves lo mismo que promete el anuncio.
- Si no, cambia el destino a la página del producto y pon la oferta arriba, como solución rápida.
- Si tienes dos o más campañas a la vez, dale a cada una su propia página y su propio mensaje de WhatsApp ya escrito, para saber cuál te trae las consultas.
Si quieres una página para tu próxima campaña, mira cómo trabajamos las landing pages. Escríbenos por WhatsApp y te decimos qué necesita tu negocio y cuánto cuesta.